jueves, 21 de junio de 2012

Pensé que de nuevo eras tú...


Estaba pensando que hace rato no actualizaba mis entradas en este blog, hasta que esta mañana me desperté con una sensación muy extraña en el pecho. Inmediatamente supe que debía retomar mis textos porque necesitaba liberar la presión que me causaba.

Envuelto en mis cobijas, abrazado a Morfeo, lo único que quería era permanecer ahí, enrollado como una oruga en plena metamorfosis. Quería aferrarme a esa sensación en el pecho que me hacía sentir vivo. Quería agarrarla y sentir que el corazón me latía y se detenía a la vez. Estaba seguro que algo grande estaba pasando. No sabía si eran sueños que se escapaban de mi mente para hacerse realidad o eran los delicados recuerdos de ti que estaban volviendo a la vida en un corazón casi fosilizado.

Es difícil describir los siguientes minutos porque, sigo insistiendo, tenía la sensación de que algo especial iba a pasar. Tengo que confesar que pensé que eras tú, que de nuevo revivías en mí y que capturabas mi inconsciente consciencia que no hace más que pensarte. Pensé que era un fantasma amigable que venía a levantarme de mi cama para hacerme volar un mundo surreal en el que solo existimos tú y yo.

Pero mientras avanzaban los segundos que se hacían minutos, la sensación en mi pecho se hizo más fuerte. Quería correr, quería gritar, quería respirar, quería no redescubrir que tengo neumonía.