jueves, 24 de octubre de 2013

Ese tipo de tipos igual a todos los tipos.

Soy de ese tipo de tipos que mantiene la esperanza hasta el final, en secreto, en lo profundo del corazón, seguramente porque aparenta ser de ese tipo de tipos que ven el vaso medio vacío. Soy de ese tipo de tipos, como la mayoría de tipos, que juega a parecer duro. De ese tipo de tipos que vive en un mundo análogo, imaginario, absurdamente infinito, absurdamente imposible. Un tipo, de ese tipo de tipos, que construye su fantasía cada mañana, porque como suele suceder los mundos imaginarios colapsan ante la cruel y fatal realidad que los condena a no existir. Esos mundos que deberían ser, al menos, mundos paralelos que nos den el consuelo de saber, que en lo intocable de nuestros destinos, esos otros “Yo” la están pasando bien. Universos que se conectan tanto como para guardar en sí mismos la complicidad de un beso furtivo. Que guarden secretos profundos, tan profundos que no deben ser callados porque al final, envueltos en el absurdo, terminan por contarlo a gritos a los cuatro vientos. Soy de ese tipo de tipos que cree que hay mundos en los que hasta un parqueadero guarda el secreto de un romance prohibido, que los arboles dan sombra a la luz de la luna y que los animales son representaciones vivientes de nuestros sueños, tal vez hasta de nuestros nombres.

No estoy sujeto al prototipo al que se sujetan esos sujetos indolentes y altivos, verdugos de sí mismos, asesinos de sus propios sueños y mártires a su vez de su propia estupidez. No con esto quiero decir que soy un sujeto que no se sujeta a cierto tipo de prototipos que me hagan del tipo de muchos tipos. Solo digo que un sujeto que no sujeta su geta, no es del tipo de tipos que encajan en arquetipos, porque no la sujeta por dejarla libre, sino por pensar libre. Es ahí mismo donde el problema nace y la tortura yace. Pensar libre para luego existir libre, vivir libre y morir cautivo. Porque siempre muere cautivo el que pensó que por pensar libre jamás le romperían el corazón. Ese soy yo. Un tipo de esos tipos que jura no estar sujeto al estilo de los sujetos que se confunden con el montón, pero que carente de excelencia termina esclavo de un perpetuo camuflaje de apariencias vanas. Libre de hablar, mientras hable de corazón. Esclavo de lo que dice, como esclavo es quien habla guiado por el corazón. No estoy sujeto a ese prototipo al que se sujetan ciertos sujetos, porque no hay nada extraordinario en ellos. No lo hay en ellos y no lo hay en mí. Simplemente soy diferente por la compleja contradicción que en mí mismo represento, cautivo de mi libertad y real en la ilusión de mi imaginación.

Siempre contradictorio y siempre fiel al prototipo de tipos como yo, termino odiando en quien me convierto. Porque soy de ese tipo de tipos, que de entre tantos tipos de tipos, escogió ser del tipo pusilánime y procrastinado. De los que juran que, el no que sale de sus bocas, será el definitivo. De los que creen que proponerse no llamar, no escribir, no buscar, es en definitiva la certeza del absoluto cumplimiento de su afirmación, sin saber que en el fondo se oculta la perversa necesidad de ser contario a ella y morir lento hasta terminar llamando, escribiendo y buscando. Siempre he querido ser del tipo de tipos que dicen no más con la tranquilidad que genera concluir un episodio. Siempre he querido ser un sujeto, sujeto al estilo de los sujetos que erguidos y con la frente en alto van por la vida sin recuerdos tormentosos. Pero maldita sea la suerte que se burla de mí, que me ve pasar errante como ese tipo de tipos incapaces de olvidar, que cotillea con suertes ajenas, mejores que ella, nutriéndose de mi soledad. Soy de ese tipo de tipos que al final resulta no ser de ningún tipo. Soy de esos sujetos que no se sujetan al estilo de muchos sujetos, pero que indiscutiblemente anda siendo ese tipo de tipos igual a todos los tipos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario