Qué tan rico sería realmente el
que como yo, naciera en cuna de plata con una familia disfuncional. Qué tan rico
sería el que como yo, nunca viera a sus papás y sus abuelos juntos en una foto
familiar pero compitieran entre sí por quién da más y mejores cosas. Qué tan
rico sería el que como yo, fue presionado por mucho tiempo para que fuese
infeliz siguiendo una carrera esencialmente opuesta a sí mismo. Qué tan rico
sería el que tiene todo pero al final no tiene nada de valor.
El consumismo me enseñó desde
pequeño a sobrevalorar el término riqueza. A medir a la gente importante por la
cantidad de billetes en su bolsillo. Cuántos carros tiene, cuántos viajes hace,
cuántas veces sale del país, si viaja en bus o en avión. El consumismo, y mi
familia, acabaron con mi infancia y el placer de sentarse en el piso, jugar en
la calle, aplastar bichos y chorriarme de helado.
Pero si el dinero no importara qué
tan rica hubiese sido mi familia. Seguramente la más miserable de todas. No
habría motivo para reuniones familiares. No habría excusa para al menos una
llamada. No habría familia. Si el dinero no importara tal vez mi papá y solo
él, tendría suficiente riqueza como para mantenerme. Siempre fui la oveja negra
y mi papá el que engendró lo negro en la oveja. Sin duda alguna él con su
extraña percepción de la realidad, típico de un artista, hubiese sido mi
mentor, mi confidente y mi mejor amigo.
Si el dinero no importara tal vez
no habría pobreza y riqueza, solo felicidad e infelicidad. Simple pero cierto.
Estarían los frustrados y los que se sienten realizados. Los capaces y los
incapaces. Si el dinero no importara el diccionario no tendría en su listado
una definición capitalista de pobreza. Si el dinero no importara, como dice
Arjona, la potencia del norte quedaría en el sur y en lugar de soñar con
hamburguesas perderíamos el sueño por un tamal. La coca seguiría siendo una
medicina y el maíz un tesoro. Sé que no seríamos indios de taparrabos, seríamos
gente. Lo que hoy poco vemos en las calles porque como dice mi abuela “Interés cuánto valés”.